mie 2a. Sem Pascua (Id=270)
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Antífona de Entrada

Te alabaré, Señor, ante los hombres, y hablaré a mis hermanos de tu poder y tu misericordia. Aleluya.
Confitebor tibi in populis, Dómine, et narrabo nomen tuum frátribus meis, alleluia

 

[Misa]

 

Oración Colecta

 

Oremos:
Dios nuestro, que con la Pascua de tu Hijo has devuelto al hombre su dignidad perdida y le has dado la esperanza de la resurrección, concédenos agradecerte siempre, con amor, este misterio de fe que estamos celebrando.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

 

[Misa]

 

Primera Lectura

Los hombres que habían metido en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo

 

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
5, 17-26

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido, que eran los saduceos, llenos de ira contra los apóstoles los mandaron prender y los metieron en la cárcel; pero durante la noche un ángel del Señor les abrió las puertas, los sacó de allí y les dijo:
"Vayan al templo y pónganse a enseñar al pueblo todo lo referente a esta nueva vida".
Para obedecer la orden, se fueron de madrugada al templo y se pusieron a enseñar.
Cuando llegó el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron al Sanedrín, es decir, a todo el senado de los hijos de Israel, y mandaron traer de la cárcel a los presos. Al llegar los guardias a la cárcel, no los hallaron y regresaron a informar:
"Encontramos la cárcel bien cerrada y a los centinelas en sus puestos; pero al abrir no encontramos a nadie dentro".
Al oír estas palabras, el jefe de la guardia del templo y los sumos sacerdotes se quedaron sin saber qué pensar; pero en ese momento llegó uno y les dijo:
"Los hombres que habían metido en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo".
Entonces el jefe de la guardia con sus hombres trajo a los apóstoles, pero sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

Salmo 33

 

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

 

Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su pueblo al escucharlo.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

 

Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

 

Confía en el Señor y saltarás de gusto. Jamás te sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

 

Junto a aquellos que temen al Señor, el ángel del Señor acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el hombre que se refugia en él.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Aleluya.
Pauper clamávit, et Dóminus exaudívit eum.

 

Aclamación antes del Evangelio

 

Aleluya, aleluya.

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único, para que el que crea en él tenga vida eterna.
Sic Deus dilexit mundum, ut Filium suum unigenitum daret; omnis qui credit in eum habet vitam aeternam.
Aleluya.

 

Evangelio

 

Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salve por Él

 

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
3, 16-21

 

Gloria a ti, Señor.

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree, ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.
La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal aborrece la luz, y no se acerca a la luz, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

 

Oración sobre las Ofrendas

Dios nuestro, que por medio de estos dones que vas a convertir en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo nos haces participar de tu misma vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades que nos has revelado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

 

[Misa]

 

Prefacio

Restauración universal por el misterio pascual

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra pascua, fue inmolado; porque, destruida la antigua situación de pecado, se levanta todo lo que estaba caído y en Cristo se nos otorga la integridad de la vida.
Por
eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

 

Antífona de la Comunión

Soy yo quien los ha elegido del mundo, dice el Señor, y los he destinado para que vayan y produzcan fruto y su fruto perdure. Aleluya.
Ecce ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sæculí, dicit Dominus, allelúia.

[Misa]

 

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con bondad
y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana para poder vivir como hijos tuyos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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